Ese es el punto, amigo querido, todo es finito.
Hasta las empresas de mierda que hoy dominan y explotan espacios y emociones construidos colectivamente.
A mí me chupan un huevo las empresas. Me gusta Wilmar, me encanta Blanca, y me fascina la vida, que es puro conflicto. Hay programas que encontraron su lugar y su público por fuera del nombre de las empresas, cuya razón de ser no es otra que la guita.
Claro, después se van a YouTube y no nos ponemos tan radicales.
Pero, como dice la vice actual, son episodios y la vida sigue.
