Y ojo, quien más, quien menos, hemos estado en esto. Porque no queremos estar excluides, no queremos perder el pan ni oportunidades laborales. Vivimos y sobrevivimos en una sociedad individualista.
Si cuando a un amigo querido le traiciona otro, la postura más habitual es "yo le sigo hablando porque a mí no me ha hecho nada". Como para plantar cara a ese colega que te pasa nudes de su ex o le mete mano a chavalas en el bar.