Era raro, el cielo cambiaba, había movidas climáticas dramatisimas, cosas catastróficas vaya.
Pues por algún motivo la gente se obsesionó con los vehículos gigantes. Pero del palo se metían a rezar en aviones, o se apretaban en barcos de estos de crucero pero no para ir a ningún lado, como que se ponía de moda entrar en pánico dentro de esas cosas.
Me he despertado muy confusa y con ganitas de coger a mi patata.