Mira que me obligaron a hacer cuadernillos de caligrafía (y durante un buen tiempo, hasta adolescencia) y seguía teniendo una letra de mierda.
- ¡Con esa letra no vas a pasar a secundaría!
- ¡Con esa letra no vas a pasar a bachiller!
- ¡Con esa letra no vas a ir a la universidad!
- ¡Con esa letra no vas a titularte!
Y heme aquí, un fracaso en toda regla ¡Pero la letra no tuvo nada que ver!