Cuando por fin me notifiquen la sentencia de Seriesyonkis en el Tribunal Constitucional, no lo contaré en Twitter, sino en la tierra de Mastodon, que me ha devuelto la ilusión y la rabia de la Internet primigenia.
Contra el poder del dinero que compra leyes a medida, forjemos redes descentralizadas. Que como en el primer 15M no haya líderes y así el poder no tendrá cabezas que cortar.
El poder de los nadie reside en la renuncia al yo, en la construcción del nosotros.
Nosotros, los nadie.