Ya, no seguí porque se me acababa el toot. Pero me faltó eso: dile tú algo a un niño de otro. O a otra persona...
Ese es el problema gordo. Hemos perdido cualquier capacidad de educar(nos) en común, como niños o como adultos.
Dile a alguien que recoja el papel que ha tirado al suelo, o que ha aparcado mal: te arriesgas a que como mínimo te griten.