Van a ser un estorbo para mucha gente. Por desgracia, quien crea estas cosas y las comercializa, piensa que todos los que andan por la calle tienen dos ojos plenamente funcionales, oyen a la perfección, tienen dos brazos y dos piernas que funcionan correctamente, están ágiles y prestando plena atención a lo que les rodea.
Si nos ponemos tontos, a los únicos que se les puede exigir tal cosa - o algo muy parecido - es a quienes conducen un vehículo. Por consiguiente a esos cacharros los mandaba a la calzada.
Pero bien sabemos qué piensan en ciertos sectores que ponen la movilidad del automóvil por encima de la de cualquiera.
Vayan por donde vayan, de todos modos, esos trastos van a ser vandalizados tarde o temprano porque vayan por donde vayan van a molestar mucho a alguien. Y solo hace falta una persona que tenga un mal día y que se le cruce un ente autónomo y sin sentimientos por delante.