A eso se le suma los temores de que la creación de estos Centros de Datos está ligado al surgimiento de la Inteligencia Artificial.
Si esta resulta ser también una burbuja, como están advirtiendo los propios inversores y muchas otras voces (Heraldo de Aragón, 2025; Moreno, 2025) y la IA no complace las expectativas de retorno que han levantado caerá con ella también la especulación en las infraestructuras que la sustentan.
Los bandazos que están pegando las compañías con sus estrategias al respecto de la Inteligencia Artificial, como el caso reciente de Meta, tampoco están ayudando a calmar la situación. (Isaac & Tan, 2025)
Cada vez más economistas comienzan a ver lo que los colectivos críticos con la IA llevan diciendo: El emperador está desnudo, la IA es un juguete caro, innecesario y poco eficaz. Un estudio del MIT ha concluido que el 95% de los proyectos de IA generativa implantados en las empresas han fallado, y los directivos están perdiendo la confianza en su utilidad (Estrada, 2025).
Es tan grande el runrun, que Sam Altam, de OpenAI también ha admitido que la Inteligencia Artificial es una burbuja que puede explotaren cualquier momento (Roth, 2025).