Lo cierto es que cuando jugaba yo ni siquiera en los premios de pintura de los torneos se miraba a ese nivel. Se valoraba más el aspecto del ejército en conjunto, que fuera coherente, o que tuviera personalizaciones (los bretonianos por ejemplo solíamos currarnos algo para marcar qué unidades tenían la Bendición de la Dama y qué unidades la habían perdido).
Solamente se buscaban cosas a ese nivel de detalle para desempatar si había dos muy buenos.