Yo no me junto con nadie ya, pero la última vez que me pasó eso hace cuatro o cinco navidades levanté una ceja, rellené su copa de cava y le dije: «Hay temas que no discuto con desinformados, sigue estudiando y cuando alcances el nivel de no repetir como un lorito las mentiras de la derecha te haces un mastodon y me lo cuentas allí, sin agriarle la cena a nadie».
O algo parecido.
El caso es que se agrió, se puso colorado, le temblaban los cubiertos y no habló mucho más el resto de la cena.
No me lo explico.
Después me riñó mi madre en un aparte, que me había pasado me dijo.