Determinar por ley una edad mínima no es la única opción para abordar los desafíos que plantean las redes sociales para el bienestar de las personas más jóvenes. De hecho, esta es la opción menos recomendable, porque su justificación es dudosa y plantea riesgos graves.
La prohibición de uso de las redes a menores de cierta edad, implica verificación de edad obligatoria. Esto no es otra cosa que la verificación de la identidad real de TODOS los usuarios para ingresar a las redes sociales y otros servicios digitales.