“Meses antes de morir, Cervantes recibió una carta del licenciado Márquez Torres, en la que éste relataba una conversación que había mantenido con un grupo de caballeros franceses. Sorprendidos estos al conocer que el famoso Cervantes “era viejo, soldado, hidalgo y pobre…”
Ahora que el tiempo nos ha convertido en parodia, alguien tendrá que decir que soy viejo, letrado, plebeyo y pobre.
Cosas que pienso mientras espero la sentencia de un caso en el que puse más corazón que cerebro.