En Argentina tenemos casos extremos en los que, si te roban el teléfono, se te avería o no tenés el dinero para comprar uno, estás excluido y marginado:
* El Certificado Único de Discapacidad se otorga en forma completamente digital, y sólo en digital.
* La “cédula verde”, que es el permiso que el propietario de un automotor le da a un tercero para conducirlo, es 100% digital y no existe más en físico.
* Todas las empresas de servicios públicos envían las facturas en forma digital; los medios de pago son también digitales, y los canales de comunicación están dentro de redes sociales privativas como Facebook, Whatsapp, Twitter.
* Muchos bancos obligan a sus clientes a utilizar “token digital” para validar transferencias.
* Las obras sociales (cobertura médica) también hacen uso de tokens y redes sociales privativas, sin las cuales es imposible obtener atención médica.
Necesitamos una Ley de De-digitalización que obligue a toda empresa de atención al público a mantener canales de comunicación tradicionales y de documentación fehaciente, como la correspondencia y la atención personal en sucursales.
También prohibir el uso de “IA” para atender reclamos o gestionar cobros.
Que nada obligatorio dependa de tener un teléfono móvil.