La prohibición está mal porque restringe la libertad de expresión y vulnera el acceso a la información de los y las jóvenes. La verificación de edad está mal porque representa un riesgo para la privacidad y la libertad de expresión de todos los usuarios, jóvenes y adultos.
Debemos cambiar el sujeto y el enfoque: de la prohibición de las redes para menores, a la limitación del modelo de negocios de las grandes plataformas. Junto con programas integrales de inclusión digital, educación y salud mental, y siempre en diálogo con las y los jóvenes.