Sí, yo es que suelo evitar ataques verbales incendiarios contra estados cuyo nombre rime con Borrell, sobre todo por si algún día se me ocurre viajar a la orilla oeste del Atlántico norte.
Pero como sigo a algún libanés enfadado con que el glorioso ejército vuele aldeas para liberarlas, puede que consideren que propago discurso del odio. No como la ultraderecha, que nos ama a todos.