Ya sabemos que el CEO era muy querido por su familia y un excelente colega de trabajo, pues la prensa nos lo ha repetido en cada artículo.
Lo que no sabíamos era que también tenía sus cositas oscuras, usando información privilegiada para vender millones de $ en acciones de la compañía (compañía cuyas ganancias son inversamente proporcionales a la calidad y cantidad de tratamientos de sus clientes).
Ojalá no hubiera sido asesinado y todo el peso de la ley hubiera caído sobre él (algo utópico).