Una máquina no hace esas valoraciones. No tiene emociones ni neuronas espejo. Simplemente vomita oraciones, una detrás de otra, gramaticalmente correctas y sostenidas en los datos de que se ha alimentado (la respuesta será correcta o incorrecta, neutral o sesgada, según lo sean esos datos, ella no “sabe” discernir).
Si el texto es revisado por un ser humano con conocimiento puede eliminar los errores y corregirlo. Pero el patrón es estable. Se conserva.