El parlamento europeo no quiere reconocer a nadie, que me parece la postura más lógica si ninguno aporta algo concluyente.
El problema es que Feijóo ha hecho una cagada inmiscuyéndose, además, en la política exterior española y, ahora, ha pensado que si le apoyan en Europa, igual el gobierno actual de Venezuela no se atreve a tomar revancha.
Cuenta a su favor con que la mayoría en Europa son de su partido.
Cuenta en si contra con que la mayoría en Europa suelen pensar las cosas antes de hacerlas.